DON’T BE ECLIPSED BY THE EGO!

Egos always want to be right,
despite the facts.
They want to win, 
despite the harm ‘winning’ could cause to others.
They have to be the best.
Of course. They are terrified of losing.

Egos have enemies.
They divide the world into “us and them”.
They do not listen. They cannot listen.
They put others down instead.
They mock, judge, shame and ridicule.

Egos react instead of respond.
They are quick to lash out.
They are slow to forgive.
They find it nearly impossible to say sorry.
They have no God but themselves.

Egos cannot love.
They are too empty inside.
They are starving for attention.
Addicted to other egos.

When alone, they feel a black hole
in the pit of their stomachs.
A deep and ancient shame
eats them up from within.

It terrifies them.
It haunts them.
They keep running.

Friends, don’t be ruled by the ego!
Remember the Great Light that you are,
prior to thought!
Don’t let the natural, effortless joy of your Being
Be eclipsed by that shape-shifting imposter!

– Jeff Foster

UN NUEVO AMANECER: EL FIN DE LA CO-DEPENDENCIA

 Jeff Foster

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(Imagen: prunkova)

No puedes salvar a nadie.

Puedes estar presente con ellos, ofrecer tu estabilidad, tu cordura, tu paz. Incluso puedes compartir tu camino con ellos, ofrecer tu perspectiva. Pero no puedes quitarles su dolor. No puedes recorrer su camino por ellos. No puedes ofrecerles respuestas correctas, ni tampoco respuestas que no sean capaces de digerir en ese momento. Ellos tienen que encontrar sus propias respuestas, plantear sus propias preguntas o dejar que se disuelvan; tienen que hacerse amigos de su propia incertidumbre. Ellos tendrán que cometer sus propios errores, sentir sus propias tristezas, aprender sus propias lecciones. Si realmente quieren estar en paz, tendrán que confiar en el camino de sanación que se vaya revelando paso a paso.

Pero tú no puedes sanarlos. No puedes ahuyentar su miedo, su ira, sus sentimientos de impotencia. No puedes salvarlos, o arreglarles las cosas. Si presionas demasiado, podrían perder su tan singular camino. Tu camino podría no ser el de ellos.

Tú no creaste su dolor. Pudiste haber hecho o dejado de hacer ciertas cosas, dicho o no dicho ciertas cosas; pudiste haber detonando el dolor que ya estaba dentro de ellos. Sin embargo tú no lo creaste, y no eres culpable, incluso si ellos dicen que así fue. Puedes asumir la responsabilidad de tus palabras y acciones, sí, y podrías lamentarte por un pasado, pero  no puedes borrar ni cambiar lo que ya pasó, y no puedes controlar el futuro. Sólo puedes encontrarte con ellos aquí y ahora, en tu único lugar de poder. Tú no eres responsable de su felicidad, y ellos no son responsables de la tuya.

Tu felicidad no puede venir de fuera. Si es así, entonces se trata de una felicidad dependiente, una felicidad frágil que se convertirá en tristeza muy rápidamente. Y después te verás atrapado en una red de culpa, remordimiento y persecución. Tu felicidad está directamente relacionada con tu presencia, con tu conexión con tu aliento, con tu cuerpo, con la tierra. Tu felicidad no es pequeña, y no puede ser eliminada por el miedo o la ira, o a la más intensa de las vergüenzas. Tu felicidad no es un estado, o una experiencia pasajera, o incluso un sentimiento que los demás puedan darte. Tu felicidad es inmensa, siempre presente, es el espacio ilimitado del corazón, donde la alegría y la tristeza, la felicidad y el aburrimiento, la certeza y la duda, la soledad y la conexión, incluso el miedo y el deseo, pueden moverse como el clima, como la lluvia y el sol, todo acogido en la inmensidad del cielo.

Tú no puedes salvar a nadie, y no puedes ser salvado si buscas quién te salve. No hay ningún yo que salvar, ningún yo que perder, ningún yo que defender, ningún yo que hacer perfecto o inmensamente feliz. Deja ir cualquier ideal imposible. Eres hermoso en tu imperfección, maravillosamente perfecto en medio de tus dudas; amoroso, incluso en medio de tus sentimientos no amorosos. Todas esas partes han sido dadas, todas son partes de la totalidad, y nunca has sido más que Totalidad.

Estás respirando. Sabes que estás vivo. Tienes derecho a existir, a sentir lo que sientes, a pensar lo que piensas. Tienes derecho a tu alegría y derecho a tus tristezas. Tienes derecho a dudar también. Tienes derecho a recorrer tu camino. Tienes derecho a estar en lo correcto, y derecho a equivocarte; tienes derecho a esta gigante felicidad que conociste cuando eras pequeño. Estás respirando, y eres inseparable de la fuerza de vida que anima todas las cosas, que se conoce a sí misma como todos los seres, que se descubre a sí misma en cada momento de esta increíble y maravillosa existencia.

Tu valía no está ligada a lo que los demás piensen de ti. Está ligada a la luna, a la expansión infinita del cosmos, a los cometas que se lanzan hacia destinos desconocidos, al olvido del tiempo y al amor a la soledad, y a esta inefable gratitud por cada nuevo e inesperado amanecer que nos es regalado.

LA RAÍZ DE LAS ADICCIONES

– por Jeff Foster

(Imagen:  GuentherDillingen)
Durante los últimos años he platicado con cientos de personas de todo el mundo que se autodenominan “adictos”. Seamos claros – no sólo los “adictos” son adictos. Todos somos adictos de diferentes maneras, al trabajo, al alcohol, a la pornografía, al juego, al sexo, al poder, a tener siempre la razón, a probar nuestra valía, a revisar nuestro correo electrónico cada 5 minutos. Incluso, podemos hacernos adictos a las enseñanzas espirituales, a la meditación, a los gurús, a los retiros, a libros, a los satsangs. Pero la raíz de toda adicción es la misma – nuestra adicción hacia nosotros mismos. Nuestra adicción a mantener y a nutrir “mi” historia. Y subyacente a esto, nuestra adicción a salir de este momento, a escapar de las molestias buscando alguna clase de liberación. Nuestra adicción hacia el momento siguiente…

Recuerdo que de pequeño regresaba de la escuela sintiéndome a veces solo, triste e incomprendido, probablemente después de haber sido intimidado por mis compañeros o después de que se burlaban de mí en el autobús de la escuela. Llegaba directamente al refrigerador o a la despensa y, cuando nadie me observaba, me devoraba cualquier bocadillo que pudiera encontrar. La comida hacía que mi tristeza se fuera, o así parecía. Por unos pocos y preciosos instantes me sentía reconfortado, satisfecho, lleno – ya no había ese vacío en mí ni me sentía incompleto. Aparentemente la comida hacía que mi “hambre” desapareciera. Había llenado el vacío. Y mi estómago…

En realidad no quería comida, por supuesto, sino amor y aceptación. Comía para que el dolor de vivir desapareciera. Incluso a esa temprana edad, ¡comía para vivir! Pero, por supuesto, no tenía forma de articular esto en ese momento. ¡Simplemente me sentía hambriento! sólo tenía la urgencia de comer. No era realmente comida lo que yo quería – era amor, y vida. Tenía deseos de sentirme vivo. Estaba intentando y fallando al comerme la vida. Estaba tratando de comerme a mí mismo.

Ésta era un hambre cósmica, un anhelo muy profundo de ser tomado en cuenta, de ser incluido, de ser visto, de ser validado. Y si los otros no podían hacerlo, tal vez los chocolates sí. Todo eso era una expresión de una profunda hambre por la vida, hambre de recordar lo que yo era realmente – ese vasto océano de consciencia en donde las olas de pensamiento, sensaciones y sentimientos tienen absoluta libertad para surgir y desaparecer. Yo estaba ignorando mi verdadera adicción – con el deseo de recordar lo que yo era me estaba volviendo falsamente adicto a algo. Me tomó años y años darme cuenta de esto y empezar a enfrentar mi dolor en lugar de huir de él, a recordar en lugar de olvidarme de mí mismo, a descubrir que eso que realmente soy, jamás podría ser adicto a nada.

Más tarde, mis adicciones cambiaron hacia otros objetos y hacia otras personas y después, finalmente, todo este asunto se proyectó hacia mi búsqueda por la iluminación. La iluminación se convirtió en el objeto de adicción final. Vivía y respiraba enseñanzas espirituales hasta que empezaron a generar efectos secundarios. Pero no estuve satisfecho hasta que todo ese ciclo se rompió, justo en donde había comenzado.

Como individuos, todos somos adictos, en el sentido en que huimos del momento presente en cierto grado. Todos evitamos pensamientos y sentimientos, tratamos de no sentirlos, los ignoramos, nos distraemos de ellos, nos medicamos o meditamos o nos vamos de compras. Por un instante, pareciera como si la comida, el alcohol, el sexo, el gurú, la droga, la fama, tuvieran el “poder” de eliminar la tristeza, el dolor; el sentimiento de soledad, de vulnerabilidad y de aislamiento, y por último, la muerte misma. Pareciera como si la persona, el objeto o la sustancia tuviera el poder de “arreglar” la vida. Pero, por supuesto, pronto el “efecto” desaparece, el “subidón” desaparece y luego viene una especie de bajón, una especie de culpa y todas esas olas rechazadas y no deseadas regresan, algunas con mayor intensidad, y estamos de vuelta en esa fuerte identificación.  Y después se nos antoja todo de vuelta. Posteriormente sentimos una mayor necesidad de la persona o de la sustancia. Y el ciclo continúa. ¿Qué es lo que rompe el ciclo?

RECONOCER NUESTRO MALESTAR EN LUGAR DE HUIR DE ÉL, AUNQUE SUENE MUY DESCABELLADO. Ahí es en donde el ciclo puede empezar a romperse. Entrar en comunión con esas olas antes rechazadas y darnos cuenta que todas ellas tienen un hogar en nosotros – la tristeza, la soledad, el miedo, la vulnerabilidad. Como el océano de la consciencia, somos lo suficientemente vastos para aceptar cada una de ellas. Tienen permiso para llegar a nosotros, pero no pueden definirnos. Y así, enfrentar nuestros impulsos en lugar de evitarlos, encontrando una forma de estar con nosotros mismos en el ahora sin tener que movernos hacia un “futuro”. Así es como el mecanismo de la adicción puede empezar a disolverse.

Normalmente cuando surge algún impulso o urgencia, o tratamos de ignorarlo, tratamos de no sentirlo, o bien, actuamos sobre él. Solemos juzgar el impulso como malo o erróneo o incluso “enfermo”. Sin embargo, hay un punto medio – el encuentro del que yo hablo, esta profunda aceptación, este “estar con”, sin una agenda. Encarar el impulso o la urgencia hace que ésta desaparezca y se rinda sin tiempo, y además, sin daño. Sentarse con la urgencia, dejando que se queme, permitiendo que esté allí con toda su intensidad, y después observar cómo todos esos pensamiento e imágenes surgen – ya sabes, la imagen de un delicioso pastel de chocolate, de una cerveza; esa película del pensamiento en donde te ves felizmente comiendo o bebiendo, de cuando tus problemas han desaparecido, esas películas de una liberación y una salvación inminente, de amor, de paz – y permitiéndoles estar ahí también. Y estar ahí con todas las sensaciones que surgen, incluso las incómodas. Y después también permitir la ira – con esa extraña superstición primaria de que si permitimos que la urgencia permanezca ahí terminaremos “actuando en consecuencia”, o que nos quedaremos “atascados” y nunca saldremos de ello, o que simplemente nos vencerá. Todos los juicios rondando. Sintiendo que necesitamos de inmediato “hacer algo” sobre esa urgencia. Y, después de todo esto, recordarte como ese amplio espacio abierto, el vasto océano de la vida en donde todas las olas ya han sido aceptadas. Y saber, después, que ninguna cantidad de alcohol, sexo, drogas, chocolate, palabras, imágenes o sentimientos puede generarte una profunda aceptación en este momento – porque eso es lo que tú ya eres y lo que siempre has sido. Aquello que tanto deseas, en un nivel más profundo,  ya está aquí. Tú ya eres eso que buscas, como todas las enseñanzas espirituales a través de los años nos han estado recordando.

Lo único que estamos haciendo es buscarnos a nosotros mismos, en millones de formas diferentes, y el chocolate o el alcohol o los casinos nunca han tenido el “poder” de llevarnos de vuelta a casa, nunca. Nuestros gurús nunca han tenido el poder que nosotros proyectamos en ellos. Perdemos la fe en los gurús del cigarro y del alcohol, y regresamos a nosotros, confiando profundamente en nuestra propia experiencia una vez más, en una forma en que nunca pudimos hacer cuando éramos pequeños.

La adicción se deshace desde dentro. Ya que lo que somos está naturalmente en paz, naturalmente no-adicto, naturalmente completo, sin la necesidad de gente externa u objetos que lo complementen. Es aquí donde el círculo de la adicción – que es el ciclo del ser – puede ser roto, justo donde empezó. Esta es la exploración que toda adicción e indudablemente todo sufrimiento nos invita a hacer, independientemente de que nos veamos a nosotros mismos como “adictos” o no.

Are You Your Body?

Practically all our suffering–subtle or apparent–comes from believing we are our body. As soon as we assume we are a body, we assume our nature is a small, disconnected self. What follows is a barrage of painful lack beliefs that keep compounding, causing us more discomfort and tension as we go.

To the adept–whose desire it is to become ever more free of suffering until freedom from suffering reigns supreme–it is of the essence to spend awareness on the direct realization that the being (you) is not the body. Many people have an image of this when I say it, but few enjoy the direct experience of it.

Understanding Our Conditioning

The notion of being the body is picked up gradually and unconsciously as we grow up. First, we see our parents looking down at our bodies seemingly affirming over and over again that there is an existence which resides in our bodies.

They start calling our bodies by names. As we learn to walk we focus on learning to use our muscles and balancing our bodies. It’s a relentless process that requires all our focus on the body. Without learning to use the body, we realize don’t seem to get anywhere we feel like getting. We feel tied to and dependent on the body’s limitations.

When the body is uncomfortable, we feel it intimately, and our genetics will give us signals–physically conditioned and passed down since ancient times–that we should be alert and seek greater comfort to ensure the survival of the body.

By the time we are 6 years old, our notion of being the body is already so completely programmed into our unconscious mind–even without anyone having ever told us that we are the body, but purely by moving it around and looking at other bodies–that a simple statement by a spiritual scripture stating “You are not your body.” generally isn’t enough to release this mental construct from us and take with it the suffering that this idea constantly generates.

If we want to be (more) free from suffering, we need practice. Consistent practice that involves deconstructing this idea and seeing with great clarity that it simply isn’t the truth.

Here’s one technique to help you get closer to the bliss-state-without-a-body, also known as Self-Realization. And remember, waking up to this is only the beginning. Awakening to something quickly grows old if not followed up with deeper realization, until the identification drops off completely and Freedom alone Is.

Exercise: Taking the Body out of the Mind

>>Phase One (2-5 minutes): Relax your mind. Enter a receptive, open-minded, meditative state. Take a couple of breaths to release the grosser tensions in the body. Relax your ideas and sense of time. Rest into the experience of Now… Once you feel calm, move to Phase Two.

>>Phase Two (7-15 minutes): Notice your body; the sensation of having it. The visual outline that your mind comes up with when it thinks of or refers to your body.

Now imagine your right index finger is severed or that it just fell off. Make this a peaceful, painless visualization. Imagine the visual and the sensation of not having this finger attached to your body.

Now imagine picking up this finger and looking at it. Ask yourself: “Is this finger me? Am I inside this finger?” Then clearly, with vivid awareness realize that obviously it is not. Imagine the finger disappearing into nothingness, leaving no trace of its existence.

Repeat the same process of imagination with your right middle finger. Your ring finger. Your pinky. Your thumb. Now repeat the same process on the left hand. Keep seeing clearly that obviously you are not contained in/by/as that particular part of the body.

Then cut off your right hand at the wrist and repeat the same question as you look at your right hand, detached from your body. Then the left hand.

Then the following body parts, and keep repeating the same visualization, staying relaxed, awake and present to the inquiry and the consequent realizations:

  • Right forearm.
  • Left forearm.
  • Right upper arm.
  • Left upper arm.
  • Left leg.
  • Right leg.
  • Imagine your genitals being taken out of your body.
  • Your lower upper body (navel down).
  • Imagine your heart being taken out of your chest.
  • Chest/romp entirely removed from the base of the neck.
  • Neck removed from the head.

Now you are just a floating head. Or maybe you are a head on the floor. Feel this for a second. It comes with an interesting sensation. There is a clarity and release of body-attachment at this stage of the imagination process already present. Enjoy the feeling of freedom as you feel more and more like you are simply becoming Awareness itself, floating without a body.

Then finally, imagine your head getting crushed or simply disappearing into nothingness, leaving no trace in your visualized environment. Now it’s just You. Naked, Aware, Shining You.

Clearly, you are not the body. You are Spirit. You are the Great Self. You are I-I. You are Free. Like Awake Space.

>>Phase 3 (for the rest of your life…): Enjoy your freedom. Repeat the exercise as necessary. Each time you will find deeper absorption into a very pleasant detachment and the world becoming a little bit more like a dream to you.

Once you’ve practiced going through all the steps and having arrived at the sense of Awareness free of a body/form, you can practice recalling this sensation/relaxation into Awareness-free-of-form and lock onto that clarity profoundly as you go grocery shopping or as you are talking to a friend. You could even consider practicing this until it is permanent for you. That’d be historic. I would come to your retreats.

Watch as no trouble gets to you upon experiencing the freedom of object-less Awareness. Freedom. Happiness. Effortlessness. Let go. Rest in this state until it is more and more obvious and apparent at all times.

Love,
Bentinho

 

http://www.bentinhomassaro.com/read/are-you-your-body-find-out-using-this-self-realization-technique#

The 9 Rules For Being Human – Handed Down From An Ancient Sanskrit 1491

If life is a game, these are the rules for being human!
When you were born, you didn’t come with an owner’s manual; these guidelines make life work better.

 

Rule 1: You will receive a body.
Whether you love it or hate it, it’s yours for life, so accept it. What counts is what’s inside.

Rule 2: You will be presented with lessons.
Life is a constant learning experience, which every day provides opportunities for you to learn more. These lessons specific to you, and learning them ‘is the key to discovering and fulfilling the meaning and relevance of your own life’.

Rule 3: There are no mistakes, only lessons.
Your development towards wisdom is a process of experimentation, trial and error, so it’s inevitable things will not always go to plan or turn out how you’d want. Compassion is the remedy for harsh judgement – of ourselves and others. Forgiveness is not only divine – it’s also ‘the act of erasing an emotional debt’. Behaving ethically, with integrity, and with humour – especially the ability to laugh at yourself and your own mishaps – are central to the perspective that ‘mistakes’ are simply lessons we must learn.

Rule 4: The lesson is repeated until learned.
Lessons repeat until learned. What manifest as problems and challenges, irritations and frustrations are more lessons – they will repeat until you see them as such and learn from them. Your own awareness and your ability to change are requisites of executing this rule. Also fundamental is the acceptance that you are not a victim of fate or circumstance – ‘causality’ must be acknowledged; that is to say: things happen to you because of how you are and what you do. To blame anyone or anything else for your misfortunes is an escape and a denial; you yourself are responsible for you, and what happens to you. Patience is required – change doesn’t happen overnight, so give change time to happen.

Rule 5: Learning does not end.
While you are alive there are always lessons to be learned. Surrender to the ‘rhythm of life’, don’t struggle against it. Commit to the process of constant learning and change – be humble enough to always acknowledge your own weaknesses, and be flexible enough to adapt from what you may be accustomed to, because rigidity will deny you the freedom of new possibilities.

Rule 6: “There” is no better than “here”.
The other side of the hill may be greener than your own, but being there is not the key to endless happiness. Be grateful for and enjoy what you have, and where you are on your journey. Appreciate the abundance of what’s good in your life, rather than measure and amass things that do not actually lead to happiness. Living in the present helps you attain peace.

Rule 7: Others are only mirrors of you.
You love or hate something about another person according to what love or hate about yourself. Be tolerant; accept others as they are, and strive for clarity of self-awareness; strive to truly understand and have an objective perception of your own self, your thoughts and feelings. Negative experiences are opportunities to heal the wounds that you carry. Support others, and by doing so you support yourself. Where you are unable to support others it is a sign that you are not adequately attending to your own needs.

Rule 8: What you make of your life is up to you.
You have all the tools and resources you need. What you do with them is up to you. Take responsibility for yourself. Learn to let go when you cannot change things. Don’t get angry about things – bitter memories clutter your mind. Courage resides in all of us – use it when you need to do what’s right for you. We all possess a strong natural power and adventurous spirit, which you should draw on to embrace what lies ahead.

Rule 9: Your answers lie inside of you.
Trust your instincts and your innermost feelings, whether you hear them as a little voice or a flash of inspiration. Listen to feelings as well as sounds. Look, listen, and trust. Draw on your natural inspiration.

“A medida que nos abrimos a la vida,

el amor entre nosotros, a medida que despertamos de nuestro sueño de la separación, no sólo encontramos la felicidad de la existencia, pero su dolor; no sólo el éxtasis de la vida, sino también su agonía. La curación no siempre se siente bien o cómodos o incluso “espiritual”, porque estamos inevitablemente obligados a confrontar nuestras sombras, miedos y anhelos más profundos – aquellas partes secretas de nosotros mismos que nos hemos negado, reprimido, o considerada “negativa” e indigno de nuestro amor. ¿Cómo podemos encontrar la calma en medio de la tormenta? ¿Cómo podemos descansar, incluso cuando caes al suelo? Enamorándose de lo que eres, descubrir un profundo SÍ a tu vida, no importa lo que estás pasando; ver la crisis como una oportunidad para curarse, el dolor como un mensajero inteligente, y sus imperfecciones como perfectamente colocadas. “eres una expresión perfecta de la vida, un hijo amado del universo, una obra de arte, única en todo el mundo …” ‘ Jeff Foster

10 PRINCIPIOS ESENCIALES DEL DESPERTAR

– por Jeff Foster

1. NO HAY NINGÚN DESTINO, SÓLO EL MOMENTO PRESENTE

Sólo hay ESTO; la presente escena de la película de tu vida. Sal de la historia épica del tiempo y el espacio, del pasado y el futuro, de la culpa y la anticipación, y de la búsqueda de los diferentes estados y experiencias; relaja el foco habitual que has puesto en ‘lo que se ha ido’, ‘en lo que aún no llega’ – cosas que no puedes controlar desde donde estás. Sal de la historia de ‘Mi Vida’ y date la oportunidad de sentirte fascinado por lo que está vivo, aquí, en este momento. Siéntete curioso por esta emocionante danza de pensamientos, sensaciones, sentimientos e impulsos que están ocurriendo justo en donde estás. Recuerda, el Ahora es el único lugar desde donde las verdaderas respuestas pueden surgir. El momento presente es tu verdadero hogar, anterior al tiempo y al espacio.

2. EL PENSAR GENERA SUFRIMIENTO

El dolor no es el problema, el problema es lo que pensamos acerca del dolor; nuestra resistencia a la incomodidad, nuestro intento de escapar. El verdadero problema empieza cuando comenzamos a rumiar nuestro dolor, nuestra tristeza, nuestros miedos, nuestra ira; cuando nos inquietamos con nuestras molestias, ¡retrasando y adelantando la película! Cuando le damos vueltas en la cabeza a las tristezas de ayer y mañana, en lugar de explorar y experimentar directamente los momentos difíciles de hoy conforme van apareciendo. Añadimos una capa innecesaria de pensamiento y resistencia a la vida, y esto genera sufrimiento. ¿La invitación? Sal del pasado y el futuro, de la búsqueda y la lucha, y reúnete con la vida en el crudo e inmediato ahora, sin juicios y sin esperar que la ‘paz’, la ‘relajación’, la ‘iluminación’ o cualquier tipo de cambio llegue. Únete al momento bajo sus propios términos; velo como un regalo. Déjate tocar por lo agradable y lo desagradable, por lo placentero y lo doloroso, sin una agenda.

3. NI LOS PENSAMIENTOS NI LAS SENSACIONES SON PERSONALES

Ve los pensamientos y sensaciones como eventos neutrales e impersonales que surgen en la consciencia. Al igual que los sonidos que escuchamos, los pensamientos y sensaciones físicas surgen y desaparecen en forma espontánea, como olas en el océano que Eres. De nada de eso te puedes escapar, tampoco puedes controlarlo o eliminarlo. Esa misma actitud amorosa que tienes para con los sonidos, cultívala para con los pensamientos y sensaciones. Recíbelos con la misma actitud de amabilidad y curiosidad. Velos como si fueran tus propios invitados a tu presencia.

4. TÚ ERES EL ESPACIO QUE ACOGE A LOS PENSAMIENTOS

Los pensamientos no son tú, y no son la realidad; son sólo sugerencias, posibilidades, rumores, propaganda, juicios, voces, imágenes, recuerdos o proyecciones futuras – nubes en el vasto cielo que Eres. No intentes aquietarlos, silenciarlos o detenerlos, no trates de deshacerte de ellos, ni eliminarlos o controlarlos. Sé el espacio para ellos, ¡incluso si están demasiado activos en este momento! Recuerda, si notas los pensamientos, si te haces plenamente consciente de su movimiento, no te verás atrapado en ellos. Ellos no te definen. Tú eres el imperturbable contenedor, no el contenido. Sé lo que eres – el inmutable abrazo para cada pensamiento.

5. RESPIRA EN EL MALESTAR Y EL DOLOR

Respira en el corazón de las sensaciones de malestar; dales dignidad. Hónralas, en lugar de cerrarte a ellas y matarlas de hambre y frío. En una inhalación imagina o siente tu aliento moviéndose a través de las partes involucradas e imbúyelas con vida y amor. Llena esa región que se siente incómoda en tu cuerpo con oxígeno, amor y dignidad. No trates de ‘curar’ las sensaciones. Ellas sólo quieren ser tomadas en cuenta, ser honradas, y ser incluidas en la presente escena. Asume que incluso el malestar contiene inteligencia; que no está en tu contra.

6. LA ACEPTACIÓN NO ES UN ‘HACER’, LA ACEPTACIÓN YA ES

La aceptación no significa que algo desagradable vaya a desaparecer. Eso podría quedarse un rato. No intentes aceptarlo (porque eso normalmente es resistencia disfrazada), más bien reconoce que eso YA ha sido aceptado, aquí. Trátalo como algo que tal vez estaría aquí por siempre. Eso elimina la presión del tiempo, (tratando de que se vaya, preguntándote por qué “sigue ahí”). Eso ESTÁ aquí, ahora. Haz una reverencia ante ESTA realidad. Sé curioso. Y permite que cualquier urgencia, cualquier sentimiento de frustración, aburrimiento, decepción e incluso desesperación aparezca y sea incluida. Todo ello es parte de la presente escena, no un obstáculo. ¡Incluso la sensación de que hay algún obstáculo es parte de la escena!

7. NO EXISTE EL ‘SIEMPRE’, NO EXISTE EL ‘NUNCA’

En realidad no existe el ‘siempre’ ni el ‘nunca’. Hazte plenamente consciente de esas palabras; son mentiras, y pueden crear un sentido de urgencia e impotencia; alimentan la historia de la búsqueda y la escasez. No hay un ‘resto de mi vida’, ningún ‘por años’, ningún ‘todo el día’. Sólo hay el Ahora, tu único lugar de poder. A veces incluso pensar acerca de mañana resulta demasiado. Sé aquí.

8. SÓLO PUEDES LLEGAR ‘ALLÁ’ A TRAVÉS DE SER ‘AQUÍ’

Muchas veces nos enfocamos tanto en la meta, en el destino, que olvidamos el viaje, nos desconectamos de cada precioso paso y generamos estrés. Confía en que el simple hecho de estar presente te llevará hacia donde tienes que estar. Retira tu atención de los 10,000 pasos que han de venir, de los 10,000 pasos que aún no das, y recuerda el paso de este momento, el antiguo y vivo suelo. A menudo no sabemos hacia dónde nos dirigimos, y eso está bien. Haz amistad con la incertidumbre, con la duda; aprende a amar este lugar sagrado sin respuestas. Está vivo y es creativo y está lleno de potencial.

9. ABRAZA TUS TROPIEZOS

Si te das cuenta que te has perdido en una historia, que te has desconectado, celébralo. Simplemente te has despertado de un sueño. Una gran inteligencia está viva en ti, un poder que te permite darte cuenta y conectarte. Has salido de millones de años de condicionamiento. No te castigues por haber olvidado, mejor celebra tu capacidad de recordar. ¡A este momento no le interesa si te olvidaste de él! Olvidar es una parte perfecta de la película. ¡Permítete olvidar, a veces! Deja que el camino te haga más humilde, en lugar de tratar de ser ‘perfecto’. La duda, la decepción y la desilusión serán tus constantes compañeros a lo largo de este camino sin camino. No hay ningún destino en la Presencia, no hay ninguna imagen de ‘éxito’ que tenga que defenderse. No puedes equivocarte, cuando no hay ninguna imagen de lo que es ‘correcto’.

10. NUNCA TE COMPARES

Eres único; tu viaje es absolutamente original. Todos podemos ser expresiones del mismo océano de la consciencia, pero al mismo tiempo, todos somos una expresión única de ese mismo océano, ¡olas absolutamente únicas! ¡Nunca te compares con nadie! Cuando comienzas a compararte devalúas tus únicos e irremplazables dones, talentos  y verdades, y te desconectas de tu tan singular experiencia presente. No compares este momento con ninguna imagen de cómo pudo o debió haber sido. La sanación se hace posible cuando dices SÍ al sitio en donde te encuentras ahora, incluso si no es en el que habías soñado estar ‘ahora’. Confía, y confía a veces en que no puedes confiar. Tal vez, aquí, puedas confiar en tu falta de capacidad para confiar, e incluso la sensación de que no puedes soportar este momento, esté siendo ya aceptada…

(Traducido por Tarsila Murguía)

You don’t have to feel ‘okay’ all the time.

You don’t have to be free from all resistance all the time. You are bigger than that, unlimited in fact. There is no ‘all the time’ for you. You are the space for the okay and the not-okay, the acceptance and the resistance. You don’t need any fixed and unchangeable image of yourself. You don’t need to be the enlightened guru or the spiritual warrior. You don’t need to be the peaceful one, the awakened one, the strong one, the highly evolved one, the one immune to suffering. All are false limitations on your limitless nature. Simply be what

you are, not ‘this’ one nor ‘that’ one, but The One, the space for all of it.

But you were always perfect,

you see, from the very begin- ning. Perfect in your absolute imperfection. Your imperfections, your quirks, your seeming flaws, your weirdnesses, your unique and irreplaceable flavours, were what made you so loveable, so human, so real, so relatable.
Even in your glorious imperfection, you were always a perfect expression of life, a beloved child of the universe, a complete work of art, unique in all the world and deserving of all the riches of life. It was never about being a perfect ‘me’. It was always about being perfectly Here, perfectly yourself, in all your divine strangeness.